Germán Bustos

Tejedor de saberes sociales

 

Portada del sitio > Cibercultura > Sin tetas no hay caines

Sin tetas no hay caines

Lunes 25 de marzo de 2013, por German Bustos

La serie los 3 Caines ha generado varios debates de los cuales el más importante es la forma en que los medios tratan los temas de memoria histórica: elogiando a los asesinos y denigrando de las víctimas. Al lado surgen otros debates, por ejemplo sobre la ética de el tal Gustavo Bolívar, personaje que gana plata de la apología del delito y tiene un fundación que se llama Manos Limpias y uno también muy de fondo sobre el papel de los dos únicos canales de que los colombianos vemos.

Primero que todo, tengo que aclarar que no he visto el primer capítulo de la serie, ni siquiera sus promocionales porque nunca sintonizo RCN, ni Caracol, de hecho soy un ser de Internet, la televisión si acaso la sintonizo para ver alguna noticia importante en desarrollo o ver películas cuando voy a dormir. Prefiero, por ejemplo, leer el análisis que hizo Marta Ruiz en Semana donde explica muy bien la lógica con la que se abordó el tema y los riegos que tiene. Quien ha visto una telenovela, las ha visto todas.

Segundo, el debate sobre la indignación que causa la serie no me parecía diferente al que causaron series como Sin tetas no hay paraíso, El Capo (ambas coincidencialmente del mismo libretista), Escobar y no se cuantas más en las que los narcos y su ala política los paramilitares son las vedettes y se exalta su cultura, su música, su estilo. Incluso recuerdo un debate sobre la precisión histórica de la serie La Pola. Así que en principio me pareció un tema de farándula, tan aburrido como ver a una niña hueca decir bobadas mientras luce su cuerpazo y su ropita en un plano amplio.

Empecé a cambiar de opinión cuando leí el artículo de Semana donde se cuenta como la propuesta de boicott que se está implementando en el Facebook, busca darle donde más les duele: en los anunciantes. También recibí varias invitaciones a firmar la petición de sacarla del aire en Avaaz.

Desafortunadamente eso puede ser incluso más efectivo que el plantón que promovió el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estados (MOVICE) y que como cosa rara si tuvo cobertura de los medios. Muchas otras organizaciones se sumaron a este proceso.

Espero que las organizaciones de víctimas (y las organizaciones sociales en general) apoyen la campaña de convencer a los anunciantes de no seguir patrocinando ese esperpento. Argumentos hay muchos no solo en la explosión de las redes sino en los análisis de los expertos, como el que hizo Omar Ricón.

Sin embargo la misma nota de Rincón nos muestra la otra cara de la moneda, los televidentes, las masas de consumidores de los estratos más pobres de esta sociedad prefieren ver este tipo de violencia. Esa misma que muestra RCN en los noticieros donde los guerrilleros son los malos y los (para)militares son los buenos, esa misma a la que nos dejó acostumbrado el uribato.

En una conferencia en la Universidad Externado, Fernando Gaitán, vicepresidente de contenidos de RCN mostró el desprecio que esa empresa tiene por los pobres de los cuales se lucra en primera instancia. Ante una crítica de un estudiante sobre la baja calidad de la producción del canal, Gaitán respondió que le tenía sin cuidado las opiniones de las personas de las universidades porque ellos hacían productos para los estratos 1 y 2.

Siguiendo la misma línea, el libretista de la serie acusó a los anunciantes que se han retirado de tener doble moral, porque pautaron en Escobar y se retiran de tres Caines, a lo cual un interlocutor en Twitter le recordó a Gustavo Bolívar su propia doble moral: se lucra de las historias más sórdidas de Colombia (ha sido guionista de Pandillas Guerra y Paz, El Capo, Sin tetas no hay paraíso) y promueve un Fundación llamada Manos Limpias (sic).

Julián Román, quien interpreta a Carlos Castaño en la serie, recibió una carta muy sentida de Asfaddes (la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparacidos), donde le declaran su sorpresa por el papel y el enfoque de la teleserie. Román respondió de una manera muy inteligente asumiendo su responsabilidad y defendiendo la importancia del debate para la sociedad.

Pero más allá de los debates banales sobre las "celebridades" y su actuación, que para mí se resumiría en decir que Bolívar es un tipo que me genera mucha desconfianza y que Román es un actor promedio que me parece simpático; quedan otros debates de fondo que sí vale la pena profundizar.

El primero tiene que ver con los espacios en los que el país está reconstruyendo su historia. RCN y Caracol en realidad no son los únicos canales nacionales pero tienen tanto poder (pegado al de los dos más poderosos grupos económicos del país) que pareciera que lo fueran. Y son ellos los que han tomado la iniciativa de reconstruir la historia y su principal indicador es el raiting, y al parecer sus estudios o sus intereses o ambos muestran que lo que vende es la épica de los matones, así Pablo Escobar, los hermanos Castaño o mafiosos de ficción como El Capo se convierten en los héroes.

¿Solo tenemos esos medios para ver nuestra historia? ¿No es la televisión pública capaz de producir otras visiones de la historia? ¿No hay otros lenguajes? ¿Sólo la violencia da raiting?...... ¿Sólo el rating determina lo que debe rescatarse de nuestra historia?

Muy cercano a estos debates sobre el quién y el cómo se debe "escribir" la historia, está la pregunta sobre qué debe contar nuestra historia, la cual es obviamente la pregunta de fondo. La historia siempre la han contado los ganadores y, la parecer, aun no salimos de esa lógica. Las telenovelas de las que se ha hablado son series contadas desde un narco-paramilitarismo triunfante, la épica de los barones de la droga.

blog comments powered by Disqus