La inmoralidad del aborto

La inmoralidad del aborto

El aborto es un tema complicado de resolver por el lado moral. Pero podemos hacer un acuerdo base: todo aborto es inmoral. Ahora, la pregunta sería ¿Si es inmoral tiene que ser ilegal? Hay muchas cosas inmorales, como poseer armas de fuego o emborracharse, que están permitidas, pero reguladas.

Uno de los problemas que tememos con las fórmulas morales es que creemos que son absolutas, que siempre se aplican y que funcionan siempre igual. La verdad es que las decisiones éticas sólo pueden tomarse en contexto, caso por caso, lo que en un momento dado puede haber sido la mejor solución para mí, puede ser equivocada para ti otro momento. 

Yo he acompañado a muchas mujeres en el proceso de decidir si someterse o no a procedimientos de interrupción voluntaria del embarazo. En algunos casos yo le había fecundado, en la mayoría no.

Ninguna de las mujeres que he visto pasar por ese proceso ha salido contenta, es un proceso muy duro, es una decisión que nadie quiere tomar, pero tuvieron que hacerlo.

Algunas decidieron parir, eso no necesariamente las hizo más felices que las que no parieron. He visto varios casos de mujeres abortaron su primer embarazo y se hicieron aún más cuidadosas de su salud sexual y reproductiva, el siguiente embarazo fue deseado, tranquilo, mejor en todos los sentidos. Otras decidieron abortar porque ya tenían otro u otros hijos y sentían que no podían mantener uno más.

Conozco muchas mujeres que abortaron y son excelentes madres, también conozco mujeres que se pudieron dar el lujo de tener hijos en momentos complicados de la vida (como al comienzo de la universidad, por ejemplo) y decidieron no abortar y tuvieron la suerte de contar con una red social y familiar que les ayudó con sus hijos. Muchas de ellas, aunque no abortaron, ni abortarían, entienden la justicia de permitir que sea cada mujer en cada caso la que tome la decisión.

Yo tengo dos hijos, ya adultos. Mi hija podría quedar embarazada en cualquier momento y tendría que decidir si tener un hijo o no. Es una decisión complicada, cualquiera de las dos opciones es muy duras para una chica. Lo que espero es que pueda tomar la decisión desde su conciencia, desde sus apuestas en la vida y no porque su pareja, su padre (yo) o su madre o la iglesia o el estado la obliguen. Si se da el caso la apoyaré en cualquier decisión que tome.

Las mujeres de clase media y alta en este país se pueden dar el lujo de abortar de manera segura y tranquila, muchos de los procesos que acompañé se hicieron mucho antes de que el aborto fuera parcialmente despenalizado. He conocido cientos de casos de mujeres pobres a las que les es negado el acceso a un aborto seguro y han muerto intentando un procedimiento “artesanal”. En el tema del aborto, como en otros, suele haber un doble rasero moral, está muy mal que se aborte, pero yo y los míos podemos hacerlo, porque podemos pagarlo y manejarlo con discreción.

Lo que se espera que pase en un estado laico, democrático y pluralista. Que las mujeres (todas las mujeres) puedan decidir qué hacer al quedar en embarazo. Todas tendrán consideraciones espirituales, pero también económicas, sociales, políticas. Tendrán que pensar su proyecto de vida, tendrán que evaluar sus intereses y expectativas. Tendrán que decidir si lo que las hacer ser mujeres será ser madres o cualquier otra cosa.

Habrá quienes se la jueguen a tener un hijo producto de una violación. habrá quienes decidan correr el riesgo de morir ellas, el bebé o ambos en el parto. Habrá quienes decidan tener un hijo con alguna enfermedad incurable o una deformidad. El aborto legal no quiere decir que sea obligatorio, quiere decir que se reconoce la capacidad de una mujer de tomar una decisión difícil, con su propia cabeza y su propio corazón.

¿Se van a equivocar? ¿Tienen más alternativas? Claro que muchas se van a equivocar, muchas se arrepentirán. Claro que siempre habrá otras posibilidades, como en toda decisión en la vida la mujer tendrá que evaluar sus alternativas y tomar las decisiones. Como toda decisión en la vida, se puede controvertir, en especial por alguien que no tuvo que sufrir sus consecuencias.

¿Debe ir uno a la cárcel por tomar decisiones equivocadas con sus hijos? En muchos casos sí, pero creo que en este no. Sería como condenar la equivocación de una madre que mandó sus hijos/as a un colegio católico y allá fueron violados/as por curas.

No conozco la primera persona a quien se celebre el cumpleaños el aniversario del día en que el óvulo fue fertilizado por el espermatozoide. El cumpleaños se celebra en el aniversario del nacimiento, porque desde ahí, somos personas en el mundo. Antes sólo somos un proyecto, a veces un proyecto deseado, celebrado y acompañado (lo que no garantiza que e convierta en persona, hay abortos espontáneos). Otros son proyectos que se sienten como errores, como riesgos, como problemas.

Como diría el presidente Laureano Gómez, hay que confiar en la gente, hay que saber que será capaz de usar su libre albedrío, su conciencia y su capacidad de discernir para tomar la mejor decisión.

En los países donde ha sido despenalizado el aborto lo que suele suceder es que los abortos disminuyen, porque se piensa una política integral de educación y prevención.

Si usáramos como criterio fundamental la confianza en la capacidad humana para discernir y tomar la mejor decisión posible, sin prejuzgar a nadie, no estaríamos pensando que asuntos como el uso de drogas recreativas, la eutanasia, o la diversidad en preferencias sexuales o identidades de género son delitos, si acaso serían temas de salud pública.

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