Termina el año de los milagros

En la última reunión de evaluación y planeación de la Comosoc al final del año pasado, no tenía nada que contar, llevaba meses sin hacer nada por la organización, pero insistieron en que me quedara. Cuando me dieron la palabra tuve una comprensión: «He decidido vivir», comenté. Suspendieron la reunión para celebrarme, abrazarme y aplaudirme.

Entonces pesaba un poco más de cincuenta kilos, casi la mitad de mi peso tres años antes. Salí de la reunión preguntándome qué implicaba esa decisión. Para comenzar, compré el hierro que me habían recetado para tratar la anemia, lo único que me habían detectado hasta ese momento. Desde ese día tuve diarrea, a la semana la diarrea tenía sangre. En urgencias me dijeron que la hemoglobina en mi sangre estaba muy baja, así que me hospitalizaron para una transfusión.

Aprovechando que estaba hospitalizado me ordenaron exámenes para ubicar la causa de la anemia. El TAC de tórax mostró que tenía unos “ganglios del mediastino que podrían ser linfoproliferativos”. A mi me sonó como 可能是淋巴組織增生的縱隔神經節, así que le pregunté al médico y me dijo que había una posibilidad que tuviera un cáncer en los ganglios (un linfoma) en el mediastino,que es el pedazo de carne grasa que uno tiene en medio de los dos pulmones,debajo del esternón. Me cambiaron de hospital y me hicieron exámenes hasta de conciencia, nada permitía estar seguro. Finalmente me hicieron una biopsia y me mandaron a mi casa. Dos semanas después me entregaron una hoja doblada y grapada; la abrí un rato después, sentado en una cafetería: “Tumor maligno…”comenzaba. “Tengo cáncer”.

Este ha sido el año del agradecimiento, de la reconciliación y los milagros. Lo pasé casi todo hospitalizado o en recuperación, me sometí a quimioterapia, estuve completamente calvo, las uñas se me partían y aún me duelen las rodillas y los tobillos. No le deseo a nadie un cáncer, pero el mío ha sido una bendición, me permitió enfrentar mis miedos más profundos, reflexionar sobre el sentido de mi vida, aceptarme como soy y, cómo si fuera poco, sobrevivir.

Hace poco escuché varios testimonios en los que la gente contaba cómo en los momentos más difíciles sólo un puñado de amigos permanecieron. Yo me di cuenta, una vez más,de lo bendecido que he estado toda la vida. Durante mi enfermedad no sólo mis amigos más cercanos permanecieron conmigo, sino que cientos de amigos y amigas que me han conocido a lo largo de las cinco décadas que he habitado este planeta, me dieron su apoyo en diversas formas.

Muchos pidieron por mi salud, hubo cadenas de oración, rosarios católicos, ceremonias de bienestar humanistas, mambeo indígena. Algunos me visitaron en el hospital. Muchísimos me contactaron por redes sociales, correo, teléfono y cuanto mecanismo virtual hay. Mi familia ha estado muy pendiente de mí y me ha consentido muchísimo.

Son tantas las personas que me acompañaron y me apoyaron en este periodo, que estoy seguro que cualquier lista dejará por fuera a alguien.

Agradezco muchísimo a todo el personal médico que cuidó de mí en las clínicas y en los consultorios, que me ayudaron a combinar todas las formas de sanación.

Estoy muy agradecido con un grupo de amigos muy cercanos que conspiró con algunos familiares para cuidar de mí y a quienes no fui capaz de agradecer en su momento. Con mis compañeros de la Universidad Nacional y con los de la FUSA. Con los humanistas y con los ambileros. Con mis compañeros de los muchos trabajos y activismos en los que he estado, especialmente con los de Andares Ida y Vuelta y los de Comosoc. Con mis amigas trans. Con quienes tomaron el curso de literatura conmigo. Con mis estudiantes y mis colegas docentes de Uniminuto Soacha.

Muchas personas me dieron dinero y mercado, me enviaron medicamentos y complementos alimentarios. Mis compañeros del Colegio Andino se organizaron y me ayudaron, cada mes he recibido un dinero que ellos me envían, eso me permitió mantenerme a lo largo de este periodo, recientemente me comunicaron que su apoyo va hasta marzo.

No sé si voy a morir de cáncer, las probabilidades ahora son más altas. Sé que de este cáncer,el linfoma tipo B, difuso, de células grandes en el mediastino que me trataron en 2018, no moriré. En noviembre me hicieron un examen PETScan, el resultado mostró una pequeña masa residual, no está metabólicamente activa, lo que permitió amis médicos decidir que se podía suspender el tratamiento. Pasaran entre cinco y diez años antes que me declaren sano, pero el mayor riesgo ya pasó. La vida me ha dado una segunda oportunidad, estoy empezando a jugar el segundo tiempo.

Este año he aprendido mucho.

Sigo aprendiendo que la vida es como la yuca brava. El veneno es alimento si le pones intención y trabajo. El mundo se puede ver más allá del binarismo. Los medicamentos de la quimioterapia fueron mi yuca brava, el veneno que me curó. Tengo mucho que aprender más allá de las dualidades. Soy una persona no binaria en su género y estoy aprendiendo lo que eso implica.

He aprendido mucho sobre el fracaso. Fracasé hasta para morirme, porque el año pasado esperaba morir. Como en muchos otros intentos, no lo logré, sigo vivo. Pero me he reconciliado con el intento. El problema no es fracasar, es no intentarlo. Estoy escribiendo un libro sobre ese tema. Espero tenerlo listo en pocos meses.

Aprendí que no vale la pena vivir con miedo, al fracaso, a la enfermedad, a la pobreza, a la muerte. Aproveché el tiempo en el hospital y en casa de mis hijos para pensar mucho y diseñar una estrategia para vivir de hacer las cosas que me gustan:escribir, enseñar, conectar personas. Estoy montando unos blogs para contar historias sobre temas que me interesan: la escritura, la comunicación, la educación, el movimiento queer, el ambientalismo. También estoy organizando una agencia de servicios de escritura.

Y sobre todo he aprendido a agradecer, por eso escribo para decirles muchas, muchísimas gracias a todos,todas y todes.

16 comentarios en “Termina el año de los milagros”

  1. La reconciliación y la gratitud , ambas tan importantes en la vida. Te felicito German por haber tenido tanta fortaleza este año y hayas recuperado tu salud 🙏

  2. Hola, Germán, un abrazo desde las montañas antioqueñas
    Amigo gracias por compartir estas palabras de tu aprendizaje y tu camino. Me llana igual de agradecimiento y de preguntas y sueños al mismo tiempo.

  3. Qué profunda, enriquecedora y hermosa reflexión mi querido Germán, vale la pena vivir y contar lo que estás contando, tan humano que nos toca en lo más íntimo, gracias querido amigo, va un abrazo inmenso, que espero darte con un buen café de por medio.

    1. Mi querida María Victoria, claro que sí espero que sea pronto ese cafecito (y el abrazo), si pasas por Bogotá me avisas, por ahora estoy viajando poco, pero es probable que pronto nos podamos ver en Medellín o Montevideo

  4. Germán hola. Leerte y comprender tu testimonio en este cierre de año es reconfortante. Te admiro y valoro tu entereza para elegir entre la vida y la muerte que siempre están presentes, están ahí y hacen parte de nuestra existencia. Elijo tambn vivir y gracias por las enseñanzas del cómo hacerlo cuando se nos presentan estas segundas oportunidades. Un firme y fuerte abrazo fraternal. Feliz navidad

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