No hago más na’

Yo me levanto por la mañana … desayuno … y no hago más na’

Al principio era maravilloso, no había que volver a trabajar. El Ingreso básico universal estaba garantizado, los robots iban a trabajar y nosotros de rumba.

Qué bueno es vivir así, comiendo sin trabajar (nos dijimos)

Algo dijeron en ese entonces en las noticias,  que ética del trabajo, que construcción de comunidad, que sentido de la vida. Huevadas así. ¿Quién les iba a poner cuidado?

Para mi papá y mis tíos que toda la vida se habían partido el lomo trabajando duro en fábricas era un poco extraño tener todo ese tiempo libre, pero en todo caso era mejor que irse a trabajar a uno de esos galpones oscuros en los que se habían convertido las plantas industriales.

Después de almorzar el viejo se echaba en la hamaca y dormía una siesta, a veces dos horas a veces más. Y no hacía más na’.

Pero después mi mamá se aburrió de él. ¿Si ya no era el proveedor que traía la comida a casa, a cuento de que esperaba que ella le preparara un bistec con ensalada, con papas fritas y mil cosas más? Decidió que ella tampoco iba a hacer más na’.

Al principio intenté eso de coger mi guitarra y ponerme a cantar:  A la la, a la la, a la lara la lara. pero no nos digamos mentiras, talento para la música no es que tenga, además habiendo tanto artista de IA quien va a querer escuchar al vecino desafinado. La variedad que ofrece la red es infinita, cada uno tiene su propia sound track que cambia según el estado de ánimo. Como todo el mundo me pongo a escucharla y no hago más na’.

Eso sí, a ratos me da por ponerme a estudiar, porque puedo ser vago, pero no bruto. Vea le explico cómo funciona el mundo. Antes nos explotaban. Sí, yo alcancé a tener que trabajar como uno o dos años, uno tenía que llegar a la fábrica y hacer cosas, lo que le mandaran y luego demostrar que había terminado. Si pilla: La explotación, antes éramos unos explotados.

Ahora somos invisibles, no le importamos al sistema; sólo tenemos que recibir los virtualpesos en el Platique cada mes y no hacer más na’.

Todo esto se lo debemos a los superhumanos. Son ellos los que trabajan, los que mantienen el sistema funcionando. Muchos dicen que ellos también eran como nosotros, pero la verdad es que son otra especie, una superior. Y me refiero a una especie biológica, no sería posible la reproducción entre humanos y superhumanos. Na’ que hacer

Ellos están mejorados genéticamente. Vi en el metaverso que para ellos la muerte es opcional, explicaban que no son inmortales, porque podrían morir, pero son amortales porque no hay causas naturales que los lleven a la muerte.  Pobres! Haber perdido la bendición de la muerte que es la única esperanza que tenemos para dejar de estar acá y más na’.

Y a diferencia de nosotros ellos no se han librado de la maldición del trabajo.  Claro son miles de veces más inteligentes que nosotros, más ágiles más fuertes, más hermosos. Sin ellos los robots se rebelarían y nos matarían a todos, son ellos los que los diseñan, los controlan y organizan la producción de todo lo que necesitamos para que nosotros no tengamos que hacer más na’.

Mierda! Me puse a hablar con usted y se me olvidó tengo que irme ya. Hoy se vencen mis virtualpesos tengo que comprar comida antes que desaparezcan y no haya más na’.

idartes

Este relato lo escribí como parte del Taller de formación intermedia en Narrativa de ficción 2025 de IDARTES orientado por Dayana González Fajardo

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Consultor en comunicación digital para la sostenibilidad, la equidad y la inclusión. Escritor, comunicador y educador. Con más de 27 años de experiencia realizando procesos de educación y comunicación estratégica y digital con comunidades, ONG y pequeñas empresas.

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