Indymedia Colombia: una visión personal

A mediados del año 2000 yo andaba descubriendo una extraña coincidencia: buena parte de los temas en los que estaba interesado, en términos de información política: la historia de José Bové, el líder campesino francés que arracó el techo de un McDonalds, las protestas en contra de la condena a muerte del activista afroestadounidense Mumia Abu-Jamal, o las noticias del Ejército Zapatista de Liberación Nacional EZLN desde los pueblos de Chiapas, todas aparecían en un mismo dominio: indymedia.org, a veces con subdominios con nombres de ciudades, países o regiones.

Esto despertó mi curiosidad y explorando un poco conocí la historia del Centro de Medios Independientes (Independent Media Center o IMC) que se montó durante la primera reunión de la OMC en Seattle, Washington.

Este es un documento basado únicamente en mis recuerdos, tal vez algún día profundice en la investigación y amplíe la perspectiva.

La batalla de Seatle

La Cumbre en realidad nunca se llevó a cabo y las negociaciones no se concretaron, hasta que se hizo la reunión de Doha unos meses después, en un país donde no permiten que la «sociedad civil» joda mucho. Lo que impidió el encuentro de los ministros en Seattle fueron las protestas sociales: decenas de miles de manifestantes inundaron las calles de la ciudad y cercaron por completo la zona de alta seguridad donde los ministros debían reunirse, «fue la primera vez que los ambientalistas marchamos al lado de los camioneros» declaró alguien.

Las protestas de Seattle fueron muy anarquistas, preparadas con meses de anterioridad, coordinadas entre colectivos muy diversos. Un elemento clave fue el Centro de Medios Independientes, la idea inicial fue construir una alternativa a los clásicos media-center que ponen en los grandes eventos globales y en los que participan la CNN, la BBC, EFE, AFP y ese tipo de grandes medios corporativos. El Centro de Medios Independientes lo hicieron los que no estaban invitados y no querían ser invitados a hacer una cobertura del evento con la perspectiva, sesgadamente objetiva de los medios corporativos.

El centro de medios se mantuvo con los aportes de los equipos de comunicación que participaron en él, fue un experimento efímero pero efectivo, «pasando el sombrero» se recolectó el dinero para pagar el alquiler de una casa por dos semanas, allí se instalaron los equipos de los que se disponía: alguien llevó un computador, alguien más una impresora de alto rendimiento, equipos de radio, de edición de video, de gestión de audio. Durante los 10 días que duraron las protestas se sacó un periódico diario con las noticias más importantes, se tuvo una estación de radio que transmitía en vivo y en directo desde las manifestaciones y informaba a los miles de participantes, no solo de lo que ocurría en las manifestaciones, sino como se movían las fuerzas represoras. Cada día transmitieron una hora de televisión «costa a costa» como dicen los gringos. Y montaron un web…

Cuando se acabó el gas en las últimas granadas de lacrimógenos usadas en las protestas, toda la parafernalia se desmontó cada uno se llevó lo que había traído, la casa alquilada se devolvió y todo el proceso terminó. Un éxito: no había aun OMC.

De todo lo que se instaló solo quedó el sitio www.indymedia.org

La expansión

Un grupo de “geeks” australianos había desarrollado un software de gestión de contenidos basado en el lenguaje PHP, era una cosas muy avanzada para la época, en que apenas se estaba gestando el concepto de gestor de contenidos (CMS) pero Indymedia tenía uno.

La más importante característica técnica de Indymedia era su opción de publicación libre, que permitía que cualquier persona con solo tener una conexión a Internet pudiera cargar información, no solo textual sino también fotografías, audio y video, sin ninguna condición, ni siquiera tenía que identificarse y el sitio no guardaba la dirección IP desde donde se había hecho la conexión.

Muy pronto el movimiento antiglobalización o neoradical encontró un nuevo espacio de encuentro donde quiera que había una gran reunión frente a la cual se organizaban protestas se usaba la exitosa lógica del centro de medios independientes y siempre quedaba un nuevo sitio algunlado.indymedia.org. Así surgieron “Indys” en varias ciudades gringas, después en Milán, en Praga, en Sidney. Después activistas de todo el mundo empezaron a pedir hacer un Indymedia en su país, en su ciudad, hubiera o no una gran manifestación.

Esta forma de crecimiento permitió mantener una lógica descentralizada, muy propia de la cultura hacker, de manera que no hay una oficina central de Indymedia, ni siquiera un sitio principal que agrupe a todos, sino que son sistemas federados que se unen en los procesos claves.

A nivel organizativo también se conservó una lógica de diversidad e igualdad, de construcción de acuerdos entre pares, de manera descentralizada, no burocrática, con completa autonomía local, basados en la confianza en las otras personas que participan en el proceso. También apostándole deliberada y políticamente al uso de herramientas de software libre con código abierto y publicaciones abiertas.

La idea tuvo un éxito enorme, en 2002 ya éramos 89 Centros de Medios Independientes, en 32 países (incluyendo a Palestina). Para 2006 había 150 Indys.

Lo hicimos en Colombia

Debió ser como a finales de agosto de 2000, cuando a nombre de Atarraya pedí que se creara un Indymedia Colombia, en la respuesta de los gringos me contaron que era una buena coincidencia porque para hacer un nuevo Indymedia se había acordado que al menos dos organizaciones hicieran el pedido y ya había una que lo había hecho: el periódico Desde Abajo. De hecho me avisaron que un gringo venía para Bogotá a participar en el encuentro de medios alternativos que estaba organizando Desde Abajo.

Unas semanas después habíamos montado Indymedia Colombia y yo me dediqué a alimentarlo por meses, tomaba los correos que me llegaban de las organizaciones y los montaba en el sitio (en la columna derecha) y le contestaba el correo a la gente contándole que su nota había sido publicada, y explicándole cómo podrían publicar ellos directamente la siguiente vez. Muchas organizaciones empezaron a publicar y yo según mi criterio y con todos mis sesgos y mi escasez de tiempo, destacaba algunas cosas en la columna central.

En pocos meses Indymedia se hizo muy popular (en todos los sentidos de la palabra) cada vez más personas y organizaciones publicaban su información usando el sitio, tenía montones de visitas diarias.

Indymedia fuimos todos

Creo que fue como en 2002 que un grupo de nuevos usuarios montó una protesta contra mí. Decían que Kommodin se había apropiado de Indymedia y que no quería dejar que nadie accediera a la zona editorial. Hicimos una reunión con los interesados en una sede Desde Abajo, en Bogotá, y repartimos clave a todos los que quisieron tener.

Conocí a H.M. en esa reunión, ese día le conté rápidamente cómo se hacía la administración del sitio y desde entonces él logro tener el olfato periodístico para mantenerlo muy amplio con mucha información.

La actualización de la página se disparó, todo el mundo quería meter información nueva en la columna central, rápidamente logramos concertar unas pocas reglas bien simples sobre la gestión del sitio. Por ejemplo, que el espacio para la toma de decisiones sería una lista de correos en la que participábamos todos los que teníamos clave, que cuando uno quería proponer un destacado lo mandaba a la lista, y que había 24 horas para debatirlo y enriquecerlo. Las decisiones se tomaban por el método de «el que calla otorga», es decir que si uno no decía nada se asumía que estaba de acuerdo con lo que propusiera, lo llamábamos la democracia del trabajo.

Importancia de Indymedia

A nivel mundial había también debates muy interesantes y muy fuertes. Unos gringos decidieron hacer un tour por América Latina y vinieron a varios países, algunos los criticaron por andar haciendo turismo a nombre de Indymedia, otros porque debían ser los latinoamericanos y no los gringos los que viajaran. Recuerdo encendidos debates sobre la participación en política de los sitios y los colectivos, uno de los puntos del acuerdo para montar un Indy que nunca logró acordar del todo fue uno que planteaba que los Indymedia no podrían adoptar posiciones partidistas. En Bolivia hubo un grave conflicto entre dos grupos de Indymedia, porque unos estaban apoyando a Evo Morales y publicaban información suya en el sitio. En Cuba nunca se logró montar un Indymedia, porque se esperaba que fuera independiente del gobierno. En Venezuela hubo muchos problemas para montarlo. Y había tropeles por todos lados, en Grecia un grupo se peleaba con los anarquistas de Tesalónica por el control del sitio, en algunas ciudades de los Estados Unidos los sitios quedaron en manos de grupos moderados, tan moderados que fueron considerados de derecha por los demás.

En el campo técnico Indymedia representó un gran reto para los programadores, el software Active de los gatos australianos pronto se vio sobrepasado por el SF-Active una nueva versión (un fork en la jerga de los conocedores) del sistema con mayores prestaciones. Además empezaron a surgir nueva versiones de sistemas como el MIR alemán o el SPIP-Indy francés.

Muchas de las discusiones que tuvimos en la época de creación del Indymedia, acá en Colombia y a nivel internacional acudían a la idea que Indymedia debía ser un TAZ, una zona temporalmente autónoma. En otras palabras una propuesta de revolución permanente que mientras fuera libre y no terminara sometida a los designios de alguna forma de poder valdría la pena. Indymedia no fue creado para durar para siempre.

No todo fue color de rosa

Indymedia rápidamente se convirtió en un blanco de las actividades de los organismos represivos. En 2001 durante la cumbre del G8 en Génova, la policía italiana asaltó la sede del Indymedia, donde además se alojaban cientos de activistas, resultando más de 40 heridos y muerto: Carlo Giuliani.

En octubre de 2007, el FBI secuestró los servidores de más de 20 Indymedias manejados por la empresa gringa Rackspace, pero físicamente alojados en Londrés. Meses después la policía británica secuestro otro servidor en la ciudad de Bristol. En 2006 en Oaxaca, México fue asesinado por la policía, el reportero de Indymedia Brad Will, mientras cubría una manifestación.

En Colombia, sorprendentemente nadie de Indymedia murió en los 10 años que duramos en línea. Lo más complicado a lo largo de este proceso fue la tendencia a publicar partes de guerra de parte de los actores del conflicto armado, de todos los actores, en algún momento incluso llegaron a aparecer partes del ejército del gobierno, la decisión del equipo fue no publicar esta información, ni del estado, ni de las guerrillas, ni de nadie.

El decaimiento

Cuando se creó Indymedia la mayor parte de las organizaciones sociales y populares no tenían sitio web y si los tenían funcionaban con código HTML puro y no sobre sistemas de gestión de contenidos que les permitieran hacer actualizaciones rápidas, hoy muchas organizaciones incluyendo organizaciones de base y movimientos sociales tienen sus propios sitios web basados en herramientas como WordPress que son fáciles de usar y permiten actualizarse con facilidad.

El sistema de publicación libre de Indymedia fue anterior a los blogs, las redes sociales y muchas de las herramientas que hoy lideran el uso cotidiano de la red, tanto para personas como para organizaciones. La aparición de estos sistemas se basó en el conjunto de herramientas llamado web 2.0, que han cambiado por completo la forma en que la gente usa el web, muchas tecnologías usadas en Indymedia contribuyeron al desarrollo de estas nuevas herramientas.

El sitio web de Indymedia Colombia cerró por 2011, después de más de 10 años en que muchas personas y organizaciones que la usaron como espacio principal para mostrar sus procesos sociales, sus alertas de acción y demás información. Hoy prefieren tener sus propios webs, blogs, páginas en redes sociales u otras herramientas basadas en un control personal y en el uso exclusivo. La mayor parte de los sitios locales de Indymedia fueron cerrados en esa época, además de los cambios tecnológicos se ha visto el declive movimiento por la justicia global como otra se las casusas de su desaparición. Como dije, estas notas son solo algunos recuerdos anecdóticos sobre el proceso de Indymedia en Colombia y en todo el mundo. Los Centros de Medios Independientes fueron un producto de su tiempo, tal vez sólo un síntoma del altermundismo, esa respuesta popular a la arrogancia neoliberal posterior a la caída del muro de Berlín, fueron la muestra de que si bien los socialismos que existieron realmente fracasaron, los pueblos no se iban someter a la globalización del capital y el mercado, sin más. Las nuevas tecnologías permitían comunicación horizontal, rápida y efectiva, Internet era esperanza de libertad, de horizontalidad y la posibilidad de que todos y todas tuvieran voz. Seguramente como el anciano que esa época construyó una partecita de esa red global de la resistencia debería decir más, reflexionar más a fondo sobre todas sus consecuencias.

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Consultor en comunicación digital para la sostenibilidad, la equidad y la inclusión. Escritor, comunicador y educador. Con más de 27 años de experiencia realizando procesos de educación y comunicación estratégica y digital con comunidades, ONG y pequeñas empresas.

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